¿Qué es lo que Venezuela acordó con Uruguay en Software Libre?

Por un convenio de Software Libre con Uruguay que realmente sea distinto

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Para la comunidad de software libre venezolana, el convenio que el gobierno venezolano firmó en 2007 con la nación uruguaya en materia de tecnologías fue vergonzoso. Tres años antes, años el Presidente Hugo Chávez había firmado el Decreto Presidencial 3.390 para la migración a software libre de toda la plataforma del Estado venezolano, pero el convenio que se firmó con Uruguay lo violaba flagrantemente, pautando la adquisición de licencias de un software propietario llamado “Genexus”, desarrollado por la empresa uruguaya Artech en un convenio por varios millones de dólares. Este software generaba, a partir de diagramas y modelados, el código fuente de las aplicaciones que debía usar nuestro Estado, pero al ser una aplicación propietaria violaba el decreto firmado por el Comandante en Jefe.

El dibujar diagramas en una caja negra y que ésta te genere el código fuente de tus programas definitivamente no es soberanía tecnológica. Peor aún: se desconocía el hecho de que en Venezuela existen suficientes técnicos e ingenieros calificados para el desarrollo de aplicaciones y que nuestro país tiene mucha más experiencia en materia de desarrollo de software libre. Para nada se requería pagar a Uruguay millones de dólares para la compra de un programa que generara código fuente.

Muchos camaradas escribieron decenas de artículos en Aporrea tratando de llamar la atención sobre la situación. Finalmente, el gobierno venezolano decidió reestructurar el acuerdo, pautándose con Uruguay la creación del proyecto Altagracia, una versión de Genexus en software libre. Sin embargo, después de varios años Altagracia se estancó y dejamos de recibir noticias sobre el mismo.

El pasado 7 de mayo, muchos nos preocupamos con un comentario del Presidente Nicolás Maduro, quien indicó que se firmaría un nuevo convenio en materia de software libre con Uruguay. Maduro no dio mayores detalles al respecto, lo cual repercutió en que muchos miembros de la comunidad venezolana de software libre prendieran las alertas.

Afortunadamente, varios camaradas del Ministerio de Ciencia y Tecnología contactaron a las vocerías de varios colectivos de la Comunidad de Software Libre a través del Comité de Tecnologías de Información Libres, organizando una reunión la semana pasada para darles detalles al respecto, siempre indicándonos que la información era verídica pero extraoficial pues ellos no han sido autorizados por el Ministerio como voceros para este tema. Sin embargo, les interesa muchoque vayan conociéndose esta información entre las comunidades para evitar descontentos innecesarios.

Se nos explicó que el convenio con Uruguay es complejo e involucra muchos ministerios, no sólo Ciencia y Tecnología. Se nos insistió en que, en esta ocasión, es Uruguay la que está interesada en los desarrollos que Venezuela posee en software libre, y no al revés. Sin embargo, Venezuela reconoce la experiencia de Uruguay en procesos y metodologías, en áreas como gobierno electrónico e interoperabilidad, y está interesada en conocer su arquitectura y forma de solucionar los problemas, más no las herramientas en especial porque Uruguay utiliza herramientas privativas que no nos interesan.

También se nos informó que hace un año el CNTI ordenó el cierre administrativo de Altagracia. El proyecto se detuvo debido al poco interés de Venezuela en esa tecnología, y además había un problema filosófico de base: nadie estaba obligado a liberar el código fuente que se había trabajado. Para cerrar administrativamente el proyecto tiene que rendirse todo lo que se entregó como anticipo (533 mil dólares), dado que los objetivos del proyecto no se cubrieron. “El proyecto, sin embargo, básicamente se terminó, aunque las pruebas no nos permiten tener un sistema funcional, con lo cual ese sistema no nos sirve para lo que queremos hacer en el país”, se nos dijo. En estos momentos se negocia y discute con Uruguay cómo hacer la devolución, posiblemente a través de servicios o metodologías por parte de Uruguay hacia Venezuela, pero NO con herramientas de software.

Otro tema incluido en el convenio es la certificación de empresas para que puedan ofrecer servicios comerciales con países aliados. Hay interés en conocer esa experiencia para ver cómo podría hacerse, a través de estándares como BPM y BPMn, conociendo enfoques metodológicos, organizativos, asesorías y financiamiento para adecuación de las empresas.

Autores: Comité de Voceras y Voceros de Tecnologías de Información Libres.

Mariángela Petrizzo
Nerissa Aguilera
Stephenson Prieto
Elías Cisneros
Octavio Rossell
Luis Ernesto Rivero
Ernesto Cabrera
Luigino Bracci
José Leonel Subero
Peter Blanco
Joan Espinoza

Rechazo a la injerencia de Microsoft en la política tecnológica venezolana

Copias de este Comunicado de Colectivos de Software Libre en Venezuela pueden verse desde este enlace y este. La fuente original es del Espacio de Lubrio.

RECHAZO A LA INJERENCIA DE LA EMPRESA MICROSOFT, A TRAVÉS DEL DIPUTADO LEOMAGNO FLORES DE ACCIÓN DEMOCRÁTICA, EN LA DISCUSIÓN DE LA LEY DE INFOGOBIERNO

Desde el año 2004, partidarios de la comunidad de software libre comienzan a discutir y formular un proyecto de Ley para introducirlo en la Asamblea Nacional. Este proyecto sufrió modificaciones y, en el año 2006, la Asamblea Nacional comenzó a discutirlo con el nombre de “Ley de Infogobierno”, que tiene como propósito reglamentar el uso de las Tecnologías de la Información para mejorar la forma de trabajo del Estado. Que los innumerables computadores y equipos informáticos de nuestros entes públicos sirvan para reducir la burocracia al mínimo necesario y lograr que las comunidades organizadas se adueñen del poder. Que las millones de personas que trabajan para el Estado puedan ser más eficientes resolviendo los problemas de nuestro pueblo.
En aquel momento, el debate se centró en la obligatoriedad del uso de Software Libre en la plataforma tecnológica del Estado, algo que ya había sido ordenado por el Presidente Chávez en 2004 a través del Decreto 3.390 para el Poder Ejecutivo Nacional, pero que ahora debía ampliarse a todos los poderes públicos.

Al utilizarse software libre, el Estado posee el código fuente (los “planos”) del software, que le permiten examinar cómo funciona dicho software, nos da la posibilidad de modificarlo y compartirlo con terceros, lo que es fundamental para entender cómo funciona el software que usamos, adaptarlo a las necesidades de nuestro país y poder usarlo en numerosos entes públicos o compartirlo con nuestra población, sin el pago de licencias adicionales.

El software privativo, por el contrario, le niega a sus compradores estas posibilidades. Quien adquiera software privativo (bien sea un producto para un sólo computador, como Microsoft Windows, o un gran sistema de gestión empresarial que se usa en cientos de computadores, como SAP) no puede ver el código fuente de las aplicaciones, porque la empresa ha decidido cerrar y privatizar el conocimiento dentro del mismo, y ha decidido prohibir cualquier técnica para que sus usuarios puedan conocer cómo funciona, puedan modificarlo o adaptarlo a sus necesidades. Esta es una forma de esclavizar a los pueblos del mundo, pues el comprador de software privativo, ante cualquier requerimiento o necesidad de adaptar el software, debe pagar montos adicionales a las empresas para que éstas sean las que ejecuten las adaptaciones. Además, el software privativo puede ocultar código que permita espiar o sabotear las computadoras donde está instalado, y debido a que no se puede examinar el código fuente, no es posible detectar estas amenazas.
Creemos que la decisión impulsada por el Presidente Chávez de usar software libre en el Estado es una medida absolutamente acertada, y nos permite asegurarnos de que las y los venezolanos somos capaces de manejar, reparar y mejorar la tecnología que adquirimos, dejando de ser meros compradores de tecnologías para participar en su desarrollo.

Sin embargo, las grandes transnacionales del software encabezadas por Microsoft, así como las cámaras de empresarios locales, movieron sus engranajes y sus aparatos de lobby en el año 2006, iniciando una oscura campaña mediática contra el software libre, acusándolo de ser una“marca” manejada por personas supuestamente interesadas en quedarse con “negocios” del Estado, e incluso seduciendo a algunos diputados de la revolución con su mensaje [4]. Finalmente, la fuerte protesta de la comunidad de software libre causó que la discusión de aquel proyecto de ley, que había eliminado al software libre de sus líneas, fuera suspendida.

Proyecto Canaima Educativo. Foto: AVN

Es entendible por qué Microsoft estaba tan molesta. Para ellos, el proyecto “Canaima Educativo” (las Canaimitas) no es un proyecto de inclusión social; es un negocio. No ven a 2,3 millones de niños y niñas -la gran mayoría de sectores populares- felices porque tienen un nuevo instrumento para su educación, cultura e inclusión.

No ven a miles de personas con discapacidad que se sienten útiles al poder tener acceso a la informática e Internet. Lo que ven es un potencial negocio para vender 2,3 millones de licencias de Windows, sin incluir las licencias del software educativo y los contratos de soporte y asesoría.

El software libre ha traído un gran ahorro para el país, al permitir que sistemas desarrollados para una institución pública puedan compartirse con muchas otras, como ocurre con los sistemas de facturación y almacén en los diferentes entes del Ministerio de Alimentación y de Comercio, y en empresas de producción social como Industrias Diana. Ha creado muchos puestos de trabajo y ha ahorrado al Estado una cantidad de dinero aún no cuantificada en materia de licencias, estimable en varios cientos de millones de bolívares al año.
Ley de Infogobierno, de nuevo a la palestra

Con el paso del tiempo otros funcionarios públicos, como la entonces ministra Socorro Hernández, intentaron reactivar la discusión sobre la Ley de Infogobierno sin mucho éxito. No fue sino hasta hace unos meses que dicha ley volvió a mencionarse en los medios de comunicación, de la mano del diputado del PSUV Geovanni Peña, interesado en reactivar su discusión.

Y nuevamente, las grandes empresas transnacionales del software (aquellas que convencen a los gobiernos de cambiar sus legislaciones para adaptarlas a sus intereses, usando tratados de libre comercio y acuerdos como el derrotado ALCA o el actual ACTA [5]) vuelven al ataque.

En esta ocasión, el presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Asamblea Nacional, diputado Leomagno Flores -miembro del partido Acción Democrática por el estado Táchira- ha sido quien inició los ataques contra las tecnologías libres al asegurar, en el debate del parlamento el pasado 22 de enero, lo siguiente en torno al proyecto de ley de Infogobierno:
“De ese proyecto, lo que más nos preocupa es que cuando se habla de ‘abrir los caminos al software libre’. Uno cree que software libre pudiera ser mucho software que la gente pudiera, a su libre albeldrío, tomar uno, y no. Software Libre es simplemente la dictadura de un sistema informático, violando el principio básico de la neutralidad tecnológica, y eso es lo que nosotros debemos evitar que suceda con ese tipo de legislaciones”. [1]
Dichas declaraciones son absurdas. Todo producto de software privativo viene acompañado de una licencia de usuario, texto que el abogado Flores debe conocer bien dada su profesión, y que indican los derechos y responsabilidades que tiene el usuario del software. En el caso de las licencias de Microsoft Windows [7] se indica claramente que “el presente contrato le otorga solamente algunos derechos de uso de las características incluidas en la versión del software licenciado. Microsoft se reserva todos los demás derechos” y se pasa a explicar que está prohibido “utilizar técnicas de ingeniería inversa, descompilar o desensamblar el software” (algo usual en estudiantes de computación e ingeniería), “hacer público el software para que otros lo copien”, “Hacer copias” (más allá de una copia de seguridad) o “alquilar, arrendar o prestar el software”. Derechos tan elementales como conocer el funcionamiento del software o compartirlo con terceros (que están totalmente garantizados con el software libre) son expresamente prohibidos por la licencia de Windows, pero según el diputado Flores el dictador no es Microsoft, sino su contraparte: el Software Libre.
Leomagno Flores y Microsoft

Una sencilla búsqueda en Google nos probó que estos ataques no son inocentes y que alguien había preparado con anterioridad a este abogado y ex gobernador tachirense. El pasado 30 de mayo de 2012, Flores asistió junto a los diputados Richard Blanco y Walter Márquez al foro de “Lideres Gubernamentales de América Latina y el Caribe” en la ciudad de Washington DC, Estados Unidos [2], foro que Microsoft realiza todos los años desde 1998 con el fin de “convencer” a políticos y diplomáticos latinoamericanos de la importancia de salvaguardar sus intereses.

Noticia de Primicias24 de mayo de 2012

El presidente de Microsoft para América Latina, Hernan Rincón, la ex Secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright y el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno estuvieron entre los participantes junto a invitados de Brasil, Argentina y otras nacionales suramericanas (resaltan funcionarios del empresario Mauricio Macri, actual jefe de gobierno de Buenos Aires), e incluso los Presidentes de Colombia y Chile, Juan Manuel Santos y Sebastián Piñera, participaron a través de video-conferencias [3].

Hernán Rincón, presidente de Microsoft Latinoamérica, en videoconferencia
con Juan Manuel Santos en el evento “Lideres Gubernamentales de América
Latina y el Caribe” en el que también asistió Flores.
Sebastián Piñera participando en la videoconferencia del foro
“Lideres Gubernamentales de América Latina y el Caribe” en el que
también participó Leomagno Flores (Foto: Presidencia de Chile)

Indica la noticia que Leomagno Flores participó en el foro tratando el tema del “proyecto de Ley del Infogobierno, que vienen adelantado desde el seno de la comisión que dirige” [2]. No es casual que el diputado Flores, miembro de un partido tradicionalmente asociado en Venezuela con la corrupción; partido que apoyó la intervención extranjera en el año 2002 que se materializó en el golpe de Estado de abril y el paro petrolero de diciembre; partido que se ha opuesto de forma vehemente a las políticas sociales del gobierno del Presidente Hugo Chávez -incluyendo el uso del software libre por razones de soberanía, independencia y desarrollo-, ahora acuda a los Estados Unidos a consultar con la transnacional Microsoft un proyecto de Ley que debe responder única y exclusivamente a las necesidades de nuestro pueblo y no a las de empresas transnacionales.

Nos unimos a los mensajes emitidos por el Presidente Chávez, quien batalla por su recuperación en La Habana, Cuba, y quien, a través de su vicepresidente Nicolás Maduro, instó este 26 de enero a “seguir enfrentando la mentira de la derecha internacional con la verdad permanente” y a “no bajar la guardia ante la conspiración permanente del imperialismo y ante el odio de los enemigos de la Patria, que andan buscando por dónde le hacen a la revolución”. Esta campaña contra las tecnologías libres en el Estado venezolano, iniciada por Microsoft a través del diputado Flores, es una arremetida contra el derecho de nuestro pueblo a determinar cuales son las tecnologías que más le convienen y más necesita.
El software libre es una reacción de los movimientos tecnológicos y sociales de todo el mundo ante la privatización del conocimiento y la cultura. Es una lucha que el imperialismo no se toma en juego: le costó la vida a Aaron Swartz, gran luchador por el software libre y la libertad de conocimiento, que estaba amenazado de enfrentar 50 años de cárcel por haber publicado 4 millones de artículos científicos de las universidades del mundo, conocimiento que las naciones del Norte se empeñan en privatizar mientras que los pueblos del sur luchamos por compartir. [6]
Microsoft entregó memos internos de PDVSA
a la embajada estadounidense en Caracas
solicitando su intervención contra
la Ley de Infogobierno.
Cables del Departamento de Estadonorteamericano liberados por Wikileaks [5] muestran cómo las embajadas estadounidenses en diferentes países del mundo -incluido el nuestro- han trabajado con Microsoft de forma injerencista, para tratar de alterar las legislaciones en países como Brasil, Vietnam, Italia, Francia, México, Bulgaria, El Salvador, Japón, España, Honduras, China, Nigeria, Suecia y muchas otras naciones, en muchos casos con éxito.
Instamos a nuestros diputados y diputadas a continuar documentándose sobre la materia, comprender la urgencia de la discusión de esta ley y no permitir que lobbystas enviados por empresas nacionales y transnacionales les convenzan sin escuchar a su contraparte: la comunidad de tecnologías libres que lucha por la construcción de un nuevo socialismo.
Estamos completamente a sus órdenes para colaborar con la redacción de esta ley y defenderla, como complemento necesario de la Ley de Interoperabilidad -otro recurso legal que se apoyará en las tecnologías libres para acabar con el burocratismo- ante los ataques de quienes nunca han tenido ningún interés en el desarrollo de nuestro país, ni en acabar con la pobreza ni la desigualdad social a pesar de que ostentaron el poder por más de 40 años.
Atentamente,
COMITÉ DE VOCEROS Y VOCERAS DE LA COMUNIDAD DE TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN LIBRES
COLECTIVO “CONOCIMIENTO LIBRE PARA EL SOCIALISMO” (COLIBRIS)
COLECTIVO TELETRIUNFADOR

COLECTIVO BLENDERCHEVERE

ASOCIACIÓN “SOFTWARE LIBRE DE VENEZUELA” (SOLVE)

COLECTIVO PINGÜINO-VE

COLECTIVO MUNDO ACCESIBLE

(Si deseas añadir tu colectivo, sólo escríbenos a Lbracci @ gmail . com)

Red internacional de Software Libre

O corremos o nos encaramamos.

Creo que no merece la pena asumir decisiones apresuradas motivadas por agendas foráneas. Sin embargo, es importante darse cuenta de las ventanas de oportunidad que surgen en nuestro entrono internacional inmediato y que pueden contribuir al (re)impulso de iniciativas nuestras, soportadas en su servicio directo a un interés de orden superior, como significa una estrategia común del Sur frente a las ventajas estructurales y estructurantes del uso de Tecnologías Libres.

En el marco del FISL 2012, se logró la constitución de un acuerdo base para una Red Internacional de Software Libre.

Tomado de la página de SOLAR, transcribo a continuación el acuerdo preliminar de arranque de esta esperanzadora iniciativa que, demás está decirlo, suscribo plenamente.

Acuerdo de creación de la Red Internacional de Software Libre (RISoL)

En el marco del Foro Internacional de Software Libre en su 13a edición en Porto Alegre, Brasil, participantes y representantes de comunidades y grupos de diversos países acuerdan la construcción de una Red Internacional de Software Libre. Entre los antecedentes del presente acuerdo se encuentran convenios previos tales como los firmados en FISL 2004, CONSEGI 2008 y Acuerdo Atlántico (FISL 2011).

Entendiendo que la defensa del Software Libre debe ser a nivel internacional y que el avance de políticas en su favor puede ser amenazado por distintos escenarios -como se evidencia por ejemplo en el caso paraguayo- la Red se propone los siguientes objetivos:

1) Afianzar las relaciones entre sus miembros para fortalecer la defensa de las iniciativas de Software Libre en sus países y regiones, a través de acciones globales coordinadas para apoyar las locales.

2) Difundir y defender al Software Libre como componente medular de la Soberanía Tecnológica.

3) Compartir experiencias, prácticas y documentación en el ámbito del Software y Conocimiento Libres, fortaleciendo y fomentando el trabajo local de sus miembros en cada uno de sus ámbitos de acción.

4) Generar y mantener una agenda estratégica de trabajo de La Red con el fin de expresar a través de diferentes voces, los objetivos consensuados.

Para ello se propone, al corto plazo, desarrollar un plan de acción conjunto para el cumplimiento de los objetivos compartidos y establecer los mecanismos y espacios más adecuados para el trabajo concreto y localizado.

Convocamos a todos los actores comprometidos con el Software Libre a integrarse a esta Red y trabajar en sus objetivos fundacionales definiendo las acciones futuras.

Em Português:
Acordo de criação da Rede Internacional de Software Libre (RISoL)

Durante a 13ª edição do Fórum Internacional de Software Livre, em Porto Alegre, Brasil, participantes e representantes de diferentes comunidades e grupos de diversos países definem a construção de uma Rede Internacional de Software Livre. Entre os antecedentes do presente acordo encontram-se convênios prévios tais como os firmados no FISL 2004, CONSEGI 2008 e Acordo Atlântico (FISL 2011).

Entendendo que a defesa do software livre deve ocorrer em nível internacional e que o avanço de políticas favoráveis ao software livre podem ser ameaçadas por cenários particulares – tal como a situação do Paraguai – a Rede se compromete com os seguintes objetivos:

1) Consolidar as relações entre seus membros para fortalecer a defesa das iniciativas de Software Livre em seus países, através de ações globais coordenadas para apoiar as locais.

2) Difundir e defender o Software Livre como um componente basilar da soberania tecnológica.

3) Compartilhar experiências, práticas e documentação no âmbito do Software e do Conhecimento Livres, fortalecendo e fomentando o trabalho local de seus membros em cada um dos seus âmbitos de ação.

4) Gerar e manter uma agenda estratégica de trabalho da Rede, com o objetivo de expressar, através de suas diversas vozes, os objetivos consensuais.

Para isso, propõe-se, a curto prazo, o desenvolvimento de um plano de ação conjunta para o cumprimento dos objetivos comuns, bem como o estabelecimento de mecanismos e espaços mais adequados para a concretização local dos trabalhos.

Convocamos a todos os atores comprometidos com o Software Livre a integrar-se a esta rede e trabalhar na concretização de seus objetivos fundamentais e na definição de suas ações futuras.
Firmantes:

  • ASL (Asociação Software Livre Brasil)
  • SoLAr (Software Libre Argentina)
  • Asociación Formación, Cultura y Solidaridad, – Iniciativa Focus, España
  • CISOL (Congreso Internacional de Software Libre), Zacatecas, México
  • CESoL (Centro de estudios de Software Libre), Uruguay
  • CTL (Centro de tecnologías libres), Chile
  • SLE (Software Livre Educacional), Brasil
  • CADESOL (Cámara de Empresas de Software Libre), Argentina
  • COSIT AC, México
  • COSOLIG (Comunidad de Software Libre Garcilasina) Univeridad Inca Garcilaso de la Vega, Perú.
  • COS (Centro Open Source), Perú
  • SLGT – (Software Libre Guatemala)
  • MISOL (Misiones Software Libre), Argentina

De los nombres

“A veces las palabras se posan sobre las cosas como las nombrándolas”

Ángel González

Hace algunos días decidí seguir la práctica de alguien a quien admiro mucho -y no en secreto- sobre las listas electrónicas. Esta chica comentaba, muy serena y contenta cuánto le había ayudado alejarse un poco de ciertos remolinos que a veces ocurrían en las listas electrónicas o, al menos, eso creí entender de su práctica que, por estos días, pretendo imitar.

Cuestiones personales aparte, recientemente en la lista de discusión de Canaima se hizo un hilo con un interesante debate sobre si la distribución Canaima y las computadoras quasi-homónimas debían o no llevar el logo de “Hecho en Socialismo”. Pensaba dejar esa discusión como quedó porque tomó unos derroteros insospechados que permitieron -tristemente- que el sentido inicial se desviara. Sin embargo, retomé esta idea ayer cuando la lectura de este post en Huntig Bears me hizo desenfundar de nuevo la pluma para escribir algo al respecto.

Bien, en primer lugar debo decir que comparto con Luis la postura de la no necesidad de “aplicar” este sello a todo lo que se haga o produzca (como si se tratara de ganado que es marcado por sus dueños para ser identificado entre otros), pero creo que hay argumentos que postula Luis que a mi realmente me resultan de poco peso. Dedico este post a mostrarlos aquí porque su blog tiene un problema técnico conmigo y no me deja colgarlos allí directamente. Espero pueda mostrar aquello que me resulta más relevante en esta discusión.

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Sobre modelos sustentables para la posibilidad de la cultura

Hechos del marco legal europeo como la Ley Sinde y los sucesivos recortes al empuje para la difusión de conocimiento en la era digital, están dinamizando una reflexión mundial en torno a los modelos en que la divulgación viral de cualquier hecho cultural (por no llamarlo “producto”) pueda ser posible.

El modelo del copyright está llegando a su fin y está atentando contra los derechos de la sociedad civil. Debemos salir al rescate de la cultura posible y de la posibilidad de la cultura que subyace en la reivindicación de la creatividad como genuina semilla que la alberga. Aquí se presentan en su versión extendida diez modelos de apoyo económico bajo los cuales tal cosa se vislumbra como posible o, al menos, diez respuestas válidas a quienes insisten en que la producción cultural no es sostenible fuera de los esquemas actuales.

Desde la La ex-XGAE y el Forum FCF han venido trabajando desde hace algunos meses atrás, en una declaración al respecto y nos piden divulgarla para facilitar su enriquecimiento.

Va aquí el texto completo.

 

 

Apoyo y visibilización al trabajo hecho por los colectivos de Software Libre en Venezuela

El amigo @lubrio ha hecho un muy buen resumen de lo que fue, en términos de las comparecencias de ayer tarde, las referencias hechas al Software Libre Nacional y su  impacto en nuestro proyecto nación.

Bien sabemos que estos tiempos resultan siempre estrechos y siempre insuficientes, sin embargo bien valió la pena la inadecuada mención del Decreto 3390 hecho por el Sr. William Dávila para exponer con claridad cuál es el alcance de ese proyecto y cuál es la ruta seguida allí. Mucho falta por hacer, de eso no cabe duda, pero desde luego desde la ignorancia voluntaria padecida por muchos diputados (muestra la referencia hecha por el Diputado Dávila), no queda más que repetir la labor evangelizadora de nuestro día a día en búsqueda de la emancipación del ser humano.

Reproduzco aquí una parte del resumen presentado por Luigino y el enlace a su post para que continúen leyéndolo.

Ministro Ricardo Menéndez y programa La Hojilla dan su apoyo a software libre y tecnologías libres

El ministro de Ciencia y Tecnología, Ricardo Menéndez, en su comparecencia ante la Asamblea Nacional el 22 de febrero de 2011, envió “un saludo profundo a toda la comunidad de Software Libre, que precisamente viene haciendo un trabajo claro, profundo, constructivo para el avance de nuestra independencia”, ello en respuesta al diputado William Dávila (opositor, AD), conocido por sus continuos convenios con Microsoft cuando era gobernador de Mérida.

Carta Abierta al Ministro Menéndez en apoyo a la difusión del Software Libre

Luego de lo ocurrido en el programa de Mario Silva y que comentáramos aquí, un grupo de activistas de software libre de varios estados del país, decidimos reunirnos y tomar la iniciativa para hacer algo al respecto de la poquísima difusión que hay en medios del Estado hacia el Software Libre.

Gracias a un trabajo colaborativo y luego de no poco debate interno, consolidamos el texto que se presenta a continuación el cual fue entregado esta mañana al Ministro Ricardo Menéndez y el Viceministro Jorge Arreaza.

Entrega de carta en el MPPPCTII

Queda mucho trabajo por delante, esto es una carrera de fondo, habrá que asumir relevos en la labor, porque para los cambios necesarios, nos quedan muchas batallas por delante. Sería importante retomar lo que planteamos de cara a las últimas elecciones parlamentarias e identificar colectivamente propuestas que ayuden a construir las preguntas necesarias

Carta de la Comunidad de Software Libre y Conocimiento Libre a los Ministros del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias y para la Comunicación e Información

Resumen

Los colectivos, ciudadanas y ciudadanos que hacen vida en las comunidades de Software Libre y Conocimiento Libre, saludamos al Gobierno Bolivariano en ocasión de la presentación de su memoria y cuenta ante la Asamblea Nacional, en particular por el éxito de proyectos de gran importancia para el país, como Canaima Educativo y los Infocentros -entre otros- en los cuales muchos de nuestros miembros han colaborado de forma voluntaria (ad-honorem) o remunerada.

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De cuando sabes que el mensaje no ha llegado …

Ayer experimenté la desagradable sorpresa de ver cómo desde un programa de TV en Venezuela (La Hojilla) cuya audiencia es fundamentalmente de gente de izquierdas, se transmitía un mensaje -cuando menos- ambiguo sobre el software libre y la necesidad de difundirlo y defender su utilización. Los videos del programa pueden verse desde aquí, el segmento en cuestión es el Número 5.

A lo largo de la intervención de los moderadores se escucharon cosas como:

1) No usa Blackberry es ser “retrotecnológico”

2) En Venezuela se producirá tecnología porque se ensamblará el “blackberry venezolano”

3) La opción de utilizar Windows en una máquina de escritorio es similar a la del Ché en una hipotética situación de escoger armas para la lucha. “No dejaría de usar las armas X o Y por ser del imperio”

Por no dejar los cabos sueltos, me gustaría entrar a responder a estas afirmaciones de modo breve.

1) “No utilizar Blackberry es ser retrotecnológico”. El sentido dado en esta expresión, como puede verse en el video y como se desprende de escuchar a la gente del estudio, implica que no usar Blackberry es equivalente a negar el “avance” de la tecnología. Podríamos poner como símil la negación a utilizar una nevera para conservar en frío la comida y prolongar su utilización durante un período más largo de tiempo. Sin embargo el símil, este o cualquier otro, no sirve para nada para ilustrar ese argumento, porque es, sencillamente, insostenible. Ni Blackberry es el sumum de la tecnología en telefonía celular, ni quienes nos negamos a utilizarlo lo hacemos porque sea “obra del imperio” como argumento fundamental. Al respecto hay varias más razones aquí y no sólo razones de unos cuantos, sino, sobre todo, temas de seguridad y vulnerabilidades de datos ya conocidas y denunciadas en otros países. Negarse a usar Blackberry puede tener varios fundamentos. Quizás el económico es uno de los más socorridos: en nuestro país esos celulares cuestan unas dos o tres veces su precio equivalente en otros países y suponen una inversión de -al menos- un par de salarios mínimos. Sin embargo, hay otros argumentos más de fondo que tienen que ver más con la vulnerabilidad de los datos allí almacenados y con la excelente alternativa en opciones que existen en el mercado de marcas reconocidas. Negarse a usar un Blackberry por no seguir una moda es también una razón. Arguir que se utiliza Blackberry por estar a la “vanguardia de la tecnología” es, desde varios puntos de vista, un despropósito. Sin embargo lo que me resulta más peligroso de esta afirmación no es el hecho puntual de la referencia al celular en cuestión, sino a esa especie de imposibilidad de intervención humana en el curso de la tecnología y esa suerte -también- de sumisión del destino del ser humano a lo que la tecnología determine: no hay que ser “retrotecnológico” hay que usar lo que viene de nuevo de la tecnología… pero ¿quién produce e introduce en los mercados esa tecnología? ¿no es acaso una labor voluntaria y, por lo tanto, objetivada la introducción de determinadas tecnologías en nuestras vidas? no tenemos muy lejos el caso de la supuesta vacuna contra la gripe AH1N1. No cabe aquí la sumisión ante la tecnología, cabe -y mucho- su comprensión y su aprehensión (apropiación) por parte del pueblo… de todos. Hablar de una posición “retrotecnológica” y su reflejo en quienes no utilizan Blackberries por el hecho de tener esa decisión es, sencillamente, asumir la posición de quien ve a la tecnología como algo más para consumir y, además, sumerge su vida en la posición del consumismo como motivo y guía principal.

2) En Venezuela se producirá tecnología porque se ensamblará el “blackberry venezolano”. Nuestro propósito como nación en la búsqueda de su soberanía tecnológica no puede ser, de modo exclusivo, el ensamblaje de productos tecnológicos. De quedarnos en esa etapa de la cadena productiva no pasaríamos de ser un país en riesgo de verse poblado en pocos años de maquilas tecnológicas dedicadas a esa necesaria pero no suficiente labor de ensamblaje. Muy por el contrario, la verdadera soberanía tecnológica sólo será posible desde la comprensión de la multifactorialidad del hecho tecnológico y desde la comprensión de su referente cultural y, por tanto, de su no neutralidad. Bajo estas premisas, mal podemos pensar que la producción tecnológica a la que podemos aspirar -y la que debemos considerar como buena e, incluso, suficiente-  es la del ensamblaje. No sólo debemos ensamblar, debemos producir, y no sólo debemos producir y ensamblar y quizás luego exportar, debemos, además, aprender a experimentar, mejorar y sobre todo, comprender ese nivel multifactorial que tiene la tecnología. Definitivamente esto sólo es posible cuando el conocimiento sobre la cosa tecnológica está al alcance de quienes se aproximan a su comprensión. Y esto último sólo es posible desde una comprensión de libertad hacia el software y el hardware en particular y, en general, hacia el hecho tecnológico.

3) La opción de utilizar Windows en una máquina de escritorio es similar a la del Ché en una hipotética situación de escoger armas para la lucha. “No dejaría de usar las armas X o Y por ser del imperio”. No sé de armería, sin embargo, entiendo que básicamente el “cómo” del funcionamiento de las armas queda expuesto a sus usuarios de modo abierto y sin restricciones, al punto que el desarme y limpieza de éstas es una tarea necesariamente realizable por sus usuarios. Sin embargo, no ocurre así en el caso del software privativo. De modo que usar windows frente a hacerlo con cualquier sistema operativo libre, no es una opción equivalente porque la aproximación al conocimiento del hecho tecnológico que posibilita el segundo no existe en el primer caso. Mientras que el funcionamiento de prácticamente cualquier arma puede ser conocido por su dueño sin pago adicional y sin afectar su desempeño, esto no ocurre en el caso del software privativo. De modo que, podrá verse aunque haya quien arguya lo contrario, el llamado al uso de software libre de modo privilegiado es el llamado a no cercenar espacios para el fomento del conocimiento a través del aprender haciendo, de la experiencia en suma. Ud. jamás podrá saber cómo funciona windows, ni tendrá una comunidad de usuarios, desarrolladores, sensibilizadores y divulgadores en torno al uso de windows que contribuyan a él de modo desinteresado. Y aquí, quizás, radica la segunda y mayor enseñanza que conlleva el uso del software libre y su comprensión crítica en tanto que tecnología: la generación de dinámicas de apropiación y difusión de conocimiento, innovación y mejora de tecnologías, pero también la generación de dinámicas sociales de un impacto aún mayor en el -necesario- cambio de paradigma frente a la tecnología que tanto nos urge acometer.

Los argumentos escuchados en ese segmento de programa, finalmente, desestiman de manera abierta y también de forma tácita todo el trabajo que desde el movimiento de software libre en Venezuela se viene haciendo desde hace más de 10 años para ayudar a andar en el camino de cambio de paradigma y de la comprensión del poder político -fundamentalmente- que tiene el software libre y su vinculación, intrínseca, con los procesos revolucionarios.

Además, esos argumentos transmitidos desde una televisora pública, en un programa de corte crítico, están en flagrante irrespeto al espíritu contenido en el decreto 3390 de dic. del 2004 y, además, al discurso activo del Presidente Hugo Chávez sobre el Software Libre y su necesidad de adopción como paradigma de uso frente a la tecnología.

Finalmente, esos argumentos dejan a todas luces clara por una parte la absoluta ingenuidad con la que, con mucha más frecuencia de la que admitimos, estos temas son abordados desde medios de comunicación de izquierda, y por la otra, la radical ignoracia del caracter no neutral de la tecnología.

De más está describir la reacción que se dio, fundamentalmente vía usuarios de twitter hacia este tipo de opiniones emitidas en un espacio de tanta audiencia, no sólo por la información transmitida, sino por la trinchera construida en protección de argumentos tan vanos y fútiles como los esgrimidos durante el programa.

La comunicadora Marialcira Matute (@marialcuramatut) intervino durante el breve debate en twitter para llamar a la realización -desde varias plataformas de medios- de un debate continuado en torno al tema. Hizo observaciones al conductor del programa sobre la necesidad imperiosa de hacer un debate continuado sobre el tema, pero además, ofreció en su espacio El picadillo del Domingo, transmitido por @laradiodelsur alas 9am para conversar sobre ello.

La mesa está servida y, de nuevo, para el movimiento de software libre y la comunidad de usuarios de software libre en Venezuela, habrá que recordar cuánto hay que comenzar con la caridad, por casa.

ACTUALIZACION: Una buena respuesta a lo ocurrido pueden verla desde este post de Luigino Bracci

¡El software libre es político!

Propuestas para los diputados de la Izquierda a la Asamblea Nacional

Argumentación

Vivimos un proceso de ilustración, muy similar al ocurrido siglos atrás, pero extraordinariamente signado en estos tiempos por el papel de la tecnología en el quehacer del ser humano en comunidad. En este marco coyuntural, es primordial comprender a la tecnología como un hecho social si, pero con una condición no neutral (en tanto que relativo al entorno en el cual ocurre). En otras palabras, es crucial favorecer el debate social sobre la tecnología para avanzar en la comprensión de sus dimensiones e impactos, incluida su condición de no neutral por la vía de la aproximación y aprendizaje abierto, inclusivo e integral. El conocimiento libre, entendido como algo genuino e inherente a la condición de ser humano es un signo crucial en el proceso de comprensión de la tecnología.

La lucha por el Conocimiento y el Software Libre apuntala la construcción de una sociedad alternativa, fundamentada en los principios de solidaridad social, bien común, corresponsabilidad y participación y protagonismo democráticos, todos ellos previstos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Sin embargo,  constituirnos en un poder efectivamente articulado desde las comunas (orquestadas en torno a territorios pero también en torno a actividades productivas e intereses comunes) pasa necesariamente por una articulación efectiva con los distintos poderes del Estado y por el impulso de procesos de aprendizaje y reflexión común en torno no sólo a tecnologías, sino también a modos de accionar colectivo.

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Yo sí creo que el camino es hacia el Software Público

Me resulta curioso leer las críticas hacia el software público que llegan desde Argentina, y antes de que la cosa se ponga más complicada en términos de entendimiento mutuo, y sobre todo porque es fácil en este tema perderse en ramas olvidando las cosas de fondo, quisiera manifestar mi opinión al respecto.

Debo decir que, con respecto a la crítica leída, comparto la defensa radical a la idea de que el software libre es un tema político que supera -en mucho- las meras especificaciones técnicas y es potenciador de la emancipación del conocimiento técnico (y de todo lo ue de ahí deriva) y su condición de posibilidad.

Sin embargo, no comparto en lo absoluto la crítica que se hace hacia la propuesta del modelo de software público. Fundamentalmente porque creo que lo leído demuestra una interesada falta de información lo cual sólo me evidencia cuán lejos estamos de la posibilidad de ver el bosque pese a los árboles.

Hablemos del contexto.
De todos los países latinoamericanos, a ninguno de los activistas de software y conocimiento libre puede quedarnos la menor duda de que Brasil es la referencia en terminos de: a) volumen de desarrolladores involucrados de modo formal a desarrollo de software de la mano del Estado (a través de los distintos estados (provincias) brasileños y con distintos modelos asociativos); b) El grado de integración de aplicaciones y de innovación en términos de aplicaciones para el gobierno electrónico bajo estándares libres; c) El volumen de aplicaciones desarrolladas y efectivamente probadas e integradas a la administración pública.

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