¿Es necesario modificar la lista de derechos humanos?


Hace tiempo, hablando con tecnólogos populares del Estado Mérida, escuché el planteamiento de la necesaria inclusión del “derecho al conocimiento sobre la cultura propia” en la lista de los derechos humanos al ser una precondición básica dentro de nuestros “mínimos” sociales para el desarrollo del ser.

Bien, a través de La República del Saber, he podido conocer de una iniciativa con un paso más allá al respecto. Lo copio a continuación:

Propuesta de modificación de los Derechos Humanos

(Capítulo del libro “Segundo ensayo contra la propiedad intelectual. La solución de mercado”, que se publicará en breve tanto en papel como en internet.)

Reconozco que sobre la mesa de negociación se lanzan muchas cartas, unas más altas y otras más bajas, y que son muchos los argumentos esgrimidos, los motivos pequeños, medianos y enormes para eliminar la propiedad intelectual. Ahora se me antoja todo demasiado complicado. Me acuerdo de Guillermo de Occam: La verdad no necesita de séquito, pompa y circunstancia, apenas la compañía de una razón, ¿pero cuál es esa razón, entre todas, que invalida con la contundencia de lo sencillo todos los planteamientos de la propiedad intelectual? Mi esfuerzo de los últimos años ha sido buscar esa razón, comprobar su existencia y cristalizarla en una propuesta clara. Y la busqué entre las presentadas en La Revolución, como el que deshoja una flor, desechando todas aquellas que por sí solas no fueran suficientes y allí, a la vista de todos, se encontraba la elegida. He aquí tal razón en forma de doble derecho inalienable: Todo ser humano es libre de aprender cuanto sea su voluntad sin más limitación que su capacidad intelectual y tiene derecho a ganarse su sustento con todos los conocimientos que haya desarrollado o aprendido.

Pero la promesa es cristalizar este derecho en algo concreto que dirija nuestra acción, así propongo la modificación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, concretamente su Artículo 27, que actualmente dice:

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Y debe decir:

1. Las personas tiene el derecho de aprender todo conocimiento existente en la sociedad sin más limitación que su capacidad intelectual, a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a trabajar y ganarse el sustento con todo el conocimiento que sea capaz de desarrollar y con todo el conocimiento que sea capaz de aprender.

En referencia al primer punto: Todos tenemos derecho a aprender cuanto se nos antoje sin más limitación que nuestras inquietudes intelectuales y nuestras capacidades naturales. ¿Por qué razón nos ampara el derecho a conocer sin límites? Somos homo sapiens en tanto conocemos, y para tal fin disponemos, en el plano biológico, de órganos y procesos fisiológicos sobre los que se sostiene todo un arsenal de herramientas psíquicas que nos permiten tomar conciencia de la realidad circundante y de nosotros mismos como entes pensantes. La misma existencia de la capacidad innata es suficiente para sostener cualquier propuesta en este sentido: aprender todo lo que el universo contiene es el resultado lógico de las virtudes que la naturaleza nos otorga habida cuenta que la sabiduría jamás perjudica al individuo ni a la sociedad sino todo lo contrario, es el único basamento sobre el que alzar nuestra existencia individual y social. Negar tal derecho es negar al hombre. Y es precisamente sobre este punto que gira todo el problema que nos ocupa: la propiedad intelectual niega al hombre al negar su libertad de conocer, enfrentando a unos individuos con otros, desquebrajando la sociedad, afirmando que la vía para que el conocimiento beneficie a todos es que ya no sea de todos, privatizarlo, negarlo, sustraerlo.

El resto del párrafo del primer parágrafo considero oportuno no modificarlo, pues atiende también a otras cuestiones que exceden los límites de este ensayo.

El segundo punto es sustituido en su totalidad. Decía en La revolución que mis propuestas debían unir lo que la propiedad intelectual había separado: todo tenemos derecho a ganarnos el sustento con lo aprendido, pues la única vía que tiene el hombre de expresar su ser es a través del desarrollo cotidiano del trabajo ya sea artesano, científico o artístico. Nuestro sustento depende de la cantidad de conocimiento y calidad del mismo y de la capacidad de ponerlo en marcha, el saber hacer, que crea la riqueza, (qué engloba no solo capacidades sino también actitudes y, ya dejé explicado, coincide en muchos aspectos con la definición marxiana de fuerza de trabajo.) Es evidente que es nuestro derecho ponerlo en marcha y ganarnos el sustento con él. (Es nuestra fuerza de trabajo que vendemos en el mercado.) Nuestra yoidad se compone de un soporte natural, físico, y unos conocimientos aprendidos o desarrollados, es aquí donde se reencuentra el sabio y el artesano: quién desee y sea capaz de trabajar expresando lo aprendido que así lo haga, que quién desee y sea capaz de desarrollar conocimientos que así lo haga; ambos tienen derecho a vivir de su trabajo. Como vemos, realizo una enumeración taxonómica que realmente es innecesaria, con la sola intención de dejar muy claro que los intelectuales también tienen derecho a vivir de su trabajo, pero las categorías lógicas de las formas del trabajo humano ya no crearán categorías sociales, igualados todos en derechos, obligaciones y oportunidades.

Comprendo que las retribuciones de los trabajadores que generan objetos físicos, como expresión de su conocimiento y capacidad de saber hacer, son las determinadas por la economía de mercado, (normas que funcionan en la actualidad y que no es el momento de entrar a comentar, nos gusten más o menos.) Se supone que nacen de un acuerdo general. También de un acuerdo general deben nacer las formas de retribución de los trabajadores intelectuales, retribuciones que deben observar en la medida de la posible los fundamentos y mecánicas que se dieron para la descripción de las rentas de los trabajadores que no tienen la suerte de que su obrar se pueda reproducir sin esfuerzo por vías tecnológicas.

3 comentarios en “¿Es necesario modificar la lista de derechos humanos?

  1. solo qreria decir que los derechos son muy importantes para todos lo seres humanos de colombia y no solo de colombia si no de todo el mundo…………

    GRACIAS PO HABER LEIDO MI
    COMENTARIO

  2. CULTO dijo:

    La verdad esque los derechos humanos son la viga maestra de nuestra sociedad;nos ayudan a madurar ética y moralmente y sobre todo protegen y amparan a nuestros semejantes de cuanquier peligro.
    Tambien representan la madured que puede alcanzar el hombre a veces cuando se trata de ayudar a sus iguales,dejando a un lado las guerras y resto de disputas.

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