De los nombres

“A veces las palabras se posan sobre las cosas como las nombrándolas”

Ángel González

Hace algunos días decidí seguir la práctica de alguien a quien admiro mucho -y no en secreto- sobre las listas electrónicas. Esta chica comentaba, muy serena y contenta cuánto le había ayudado alejarse un poco de ciertos remolinos que a veces ocurrían en las listas electrónicas o, al menos, eso creí entender de su práctica que, por estos días, pretendo imitar.

Cuestiones personales aparte, recientemente en la lista de discusión de Canaima se hizo un hilo con un interesante debate sobre si la distribución Canaima y las computadoras quasi-homónimas debían o no llevar el logo de “Hecho en Socialismo”. Pensaba dejar esa discusión como quedó porque tomó unos derroteros insospechados que permitieron -tristemente- que el sentido inicial se desviara. Sin embargo, retomé esta idea ayer cuando la lectura de este post en Huntig Bears me hizo desenfundar de nuevo la pluma para escribir algo al respecto.

Bien, en primer lugar debo decir que comparto con Luis la postura de la no necesidad de “aplicar” este sello a todo lo que se haga o produzca (como si se tratara de ganado que es marcado por sus dueños para ser identificado entre otros), pero creo que hay argumentos que postula Luis que a mi realmente me resultan de poco peso. Dedico este post a mostrarlos aquí porque su blog tiene un problema técnico conmigo y no me deja colgarlos allí directamente. Espero pueda mostrar aquello que me resulta más relevante en esta discusión.

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